martes, 28 de febrero de 2012

• Pruebas de la existencia de DIOS:

Entre las pruebas de la existencia de Dios se encuentra el hecho de que el hombre no se creó así mismo. Al contrario, su creador y diseñador es otro y no él mismo.

El mundo contingente es fuente de imperfecciones; Dios, en cambio, es la fuente de las perfecciones. Las imperfecciones del mundo contingente constituyen en sí mismas una prueba de las perfecciones de Dios.
En el mundo contingente hay ignorancia, necesariamente ha de haber conocimiento, pues si no existiera el conocimiento tampoco podría existir la ignorancia. La ignorancia es la inexistencia del conocimiento. Si no hubiera existencia la inexistencia no podría comprenderse.
No cabe duda de que el mundo contingente está sometido en su totalidad a una ley y dominio a los que jamás puede desobedecer. Incluso el hombre también está obligado a someterse a la muerte, al sueño y a otras condiciones. Es decir, en ciertos respectos, el hombre está gobernado. Tal condición de gobernado implica necesariamente la existencia de un gobernante. Puesto que la dependencia es un rasgo de los seres contingentes, y esta condición de dependencia es una necesidad esencial, por fuerza debe existir un ser independiente cuya independencia sea esencial.
Del mismo modo se comprende que donde haya enfermos haya también personas sanas. De no haber salud la enfermedad de los primeros no podría comprobarse.
Por esta razón, se hace evidente que existe un Todopoderoso Eterno, quien es poseedor de todas las perfecciones, pues, de no poseerlas, sería igual a su creación.
Ocurre lo mismo en toda la extensión del mundo de la existencia: la más pequeña de las cosas creadas prueba la existencia de un creador. ¿Es posible entonces que este universo vasto e infinito se haya creado a sí mismo y haya alcanzado la existencia por obra de la materia y de los elementos? ! Cuán errónea es tal suposición!

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